
Por ejemplo; es común observar a los niños en etapa de gateo tratando de alcanzar algún objeto (muñecos o pelotas) que llamen su atención y no descanzan hasta alcanzarlo, situación que requiere de todo el apoyo de sus padres para motivarlos hacia el logro de sus metas y promover un espíritu investigativo.
No es lo mismo unos padres que dejan que el bebe explore, se aproxime a los objetos por su propio esfuerzo, se equivoque, que otros que rápidamente le satisface el deseo entregándoselo. Debemos recordar que un bebe que se equivoca está aprendiendo.
Una vez que el niño inicia su etapa preescolar a los 4 años de edad se deben establecer vínculos entre la familia y la escuela, tratando de planificar actividades para promover el aprendizaje divertido y eficaz.
En los comercios podemos encontrar una serie de juegos educativos para padres y docentes; como: rompecabezas, juegos de memoria, bingos, lotería, domino, tangram, legos, entre otros. Además pueden demostrarles que leer puede ser divertido, a través de la lectura de cuentos e historietas, hacer juegos de palabras, con frases recortadas de periódicos o revistas, etiquetas de alimentos; darles el ejemplo, es decir, que en su entorno vean leer y escribir; y aplicar palabras difíciles para el niño a situaciones de su vida diaria.
La lectura de cuentos es una estrategia valiosa que pueden utilizar los padres y madres de familia para establecer vínculos afectivos con sus hijos, favorecer la comprensión lectora y el gusto por la lectura. De igual manera; predisponen a la escritura, la otra cara de la lengua (lengua oral/lengua escrita), a cuya habilidad ha de contribuir también la adquisición de la psicomotricidad y de la llamada movilidad fina, aspecto que se ha de potenciar mediante ejercicios y juegos con objetos, realización de trazos, coloreado de dibujos, montaje de puzzles, etc. Sin descuidar el sentido situacional y la lateralidad.
Es propicio aclarar que cuando decimos cuentos, debemos pensar en juegos con palabras y de palabras (ideales para la adquisición de vocabulario), en poemas, canciones; es decir, en todo tipo de actividades que contribuyan a abrir la mente y a enriquecer el lenguaje (soporte del pensamiento e instrumento de la interiorización, recepción y expresión), ampliar la experiencia y el conocimiento del mundo, potenciar las relaciones con los demás y con el medio.
La mayor parte de los padres atienden a sus hijos, cubren sus necesidades primarias y les proporcionan afectos. Pero no siempre tales atenciones son las adecuadas para paliar las dificultades de aprendizaje de las diferentes etapas psicoevolutivas. Y, además, no siempre el amor a los hijos es sinónimo de atención adecuada. Por ello, debemos insistir en la promoción y ejecución del Programa “Educación para Padres” con la finalidad de proporcionar información para educar a sus hijos, prevenir sus deficiencias, promover en colaboración con la escuela la autonomía personal, la creatividad, la formación, el crecimiento en valores.
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